En este mundo nadie dice la verdad. Ensayo de un harakiri literario

Descabezadero (34)

Lo que voy a decir me parece que se aplica a todo el mundo o a casi todo el mundo: nadie dice la verdad. Voy a tomar un solo campo, que es el que yo conozco: el de la literatura. En este mundo prima la ley de que si me sirves te sirvo. Mienten los reseñistas de libros, mienten los editores, mienten los organizadores de eventos literarios. Tomemos el caso de algunos amigos: Hernán Lara Zavala. Hace algún tiempo nos pusimos en contacto para ver si era posible que viniera a la Feria del Libro Universitario. En principio dijo que sí, luego que no. Tenía asuntos más importantes que atender que venir a una feria de provincia: un viaje al extranjero. Lo mismo sucedió con René Avilés Fabila: primero dijo que sí, luego lo invitaron a Finlandia y rechazó la invitación.

En un e mail Lara Zavala me decía que apreciaba mucho mi trabajo y que mientras fue Director de Literatura de la UNAM hizo todo lo posible por publicar un libro que yo le había enviado. ¿Será? No lo creo. Lo que creo es que le era más redituable publicar libros de autores que le sirvieran de algún modo: digamos que lo invitaran a viajes al extranjero, que le publicaran sus libros en otros países, que escribieran elogios sobre sus obras. ¿Para qué nos echamos cuentos? Este mundo de la literatura es así, un mundo de mafias, de conciliábulos, de arreglos… Y los que consiguen todas las ventajas son los que están en cargos importantes. No oculto la esperanza de que pueda haber gente honrada. Pero bueno: los honrados también tienen su corazoncito. Tomemos otro caso bastante conocido por el autor de estas líneas que se podrían llamar Ensayo de un harakiri literario. Marco Tulio cree que es muy honrado, muy sincero, muy directo. Más he aquí que también se ha doblado. Hace poco Marco Tulio reseñó en la revista Crítica de Puebla Los culpables, libro de cuentos de Juan Villoro (quien de paso es muy amigo del colombiano y presentó con grandes elogios el más reciente libro de MT en la Feria de Minería). Marco Tulio exaltó el libro de Villoro, destacó sus cuentos y recomendó su lectura. Lo que no dijo (pero ahora sí va a decir) es que el libro tiene dos cuentos excelentes, inmejorables, un par buenos y el resto bastante flojos. ¿Y por qué hizo eso Marco Tulio, por qué no señaló las debilidades del libro? Por amistad y por interés. Hoy en día Villoro es uno de los escritores más influyentes y con más futuro de México. Entonces tal vez algún día Juan promueva a Marco Tulio como Marco Tulio ha promovido a Juan.

Otro caso: Rosa Beltrán. Marco Tulio la encontró en la pasada Feria del Libro de Guadalajara. Rosa mostró entusiasmo de conocer a Marco Tulio y le dijo literalmente: “Yo me inicié en la lectura leyendo tus libros”. Como agradecimiento Marco Tulio compró dos libros de Rosa Beltrán. Leyó uno, Alta infidelidad, escribió una nota positiva sobre la novela y la archivó. Luego se enteró que a Rosa la habían nombrado directora de Literatura de la UNAM y se dijo: ”Ahora es cuando tengo un pie en la UNAM”. Marco Tulio le escribió un e mail a Rosa felicitándola. Rosa no respondió. Marco Tulio volvió a escribirle ofreciéndole un inédito: Rosa no le respondió. ¿Entonces qué hizo Marco Tulio justiciero y vengativo? Reescribió la nota sobre el libro de Rosa Beltrán y dijo lo que verdaderamente pensaba: que era un libro lleno de erudición inútil, con un estilo seco, poco disfrutable, que los personajes eran planos, convencionales.

Así las cosas se podría uno seguir. Todo el mundo se está derritiendo en elogios con Sergio Pitol desde que recibió el Premio Cervantes. ¿Antes quién le puso atención? Casi nadie. ¿Qué ha hecho Pitol en Xalapa además de tener un magisterio con sus alumnos (lo que es natural y para eso le han pagado)? ¿A qué talento joven ha promovido? Su mundo es un mundo etéreo, de grandes nombres. Pitol no se mezcla con la pelusa literaria. Ahora tiene su corte de infantería a su servicio y disfruta del fruto de su trabajo pasado. ¿Pero ha compartido su prosperidad? Claro que sí, pero no con los talentos jalapeños sino con los amigos importantes que le pueden servir: Vilas-Mata, Villoro, Tabucci. Pitol nos ha hecho el servicio de venir a vivir a Xalapa como García Márquez le hizo el favor a México de vivir en México. ¿Y qué? ¿Esto está mal? No, amigos, para nada. Los grandes talentos en general son egoístas, y si no lo fueran no dejarían obras valiosas. Primero son egoístas con su tiempo. Luego con su vida: en general los parientes de los grandes hombres han sido muy desgraciados. Ahí está la mujer de Tolstoi, que tuvo que sufrir a un viejo misántropo y malhumorado. Ahí están los cercanos a Pushkin, que padecieron los caprichos sexuales de un maniático que se acostó con la hermana de su esposa, con todas las hembras que se le pusieron al tiro y casi hasta con su suegra. Pushkin murió en un duelo motivado por enredos de faldas. Dice san Pablo: Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso. No hacemos otra cosa sino cumplir con las líneas de un libro escrito hace muchos siglos.


Marco Tulio Aguilera