¿POR QUÉ NO ME QUIEREN EN MONTERREY?

El loco de Mistercolombias

Hace varios años alguien tuvo la peregrina idea de invitarme a la Feria Internacional del Libro de Monterrey. Poco recuerdo de ella. Hubo sí una cena inolvidable en el Centro Marco. (Ya ni me acuerdo cómo se llama. Un lugar inmenso, casi de corte hitleriano). En un salón desmesurado pusieron un montón de sillas con manteles de lino y rosas azules y lanzaron unos cuantos discursos y mientras los escribanos invitados esperábamos la comida --que se hizo esperar eternidades-- nos recetaron a un dizque cantautor argentino de poco feliz memoria: presuntuoso, prepotente, vanidoso, repetitivo, retórico, cursi, aburridor, insoportable, inmamable, cantó, cantó, cantó. Y va la primera y la segunda y la tercera, y luego de mi propia inspiración, y después, cuando le canté a Borges, y Sábato me dijo, y pasaban los minutos, las horas y el tipo seguía más aferrado que un famoso dinosaurio guatemalteco, y la horda de los escritores famosos, infames y semifamosos aguantando vara porque les habían pagado el pasaje, la estadía y no sé cuántos dólares. El primero en abandonar la sala, pagando su propio taxi (después me dijo) fue Mempo Giardinelli (por añadidura argentino y con descargo, de provincia). Y yo comencé a empacar tequila porque no tenía dinero pa pagar mi taxi, y a cada canción del ronco pecho del cantautor, yo me automedicada dos o tres cañonazos... Y me nació del alma comenzar a insinuar, susurrar y terminar gritándole ya cállate, ya cállate, ¡YA CÁLLATE, vergüenza de la humanidad!
Y, claro, por eso algunas personas ya no me quieren en Monterrey y es posible que nunca me vuelvan a invitar. No se preocupen, organizadores de la Feria en Monterrey: Ya tengo dinero pal taxi. No puedo decir que de mejores ferias me han corrido porque hasta ahora de ninguna me han corrido... Y eso que en la pasada de Guadalajara dije unas cuantas barbaridades medio frenápteras...

Marco Tulio Aguilera

2 comentarios:

  1. Duración de la risa: 2 minutos 23 segundos. No preguntes cómo lo medí porque se acaba el chiste. No creo que debieras ensayar cuestionamiento alguno a tu comportamiento (no lo veo, de hecho) porque la tuya no fue sino una natural refrendación de la tercera ley newtoniana --aquella del principio de acción y reacción.
    Saludos.

    El 9% --en descenso-- de tus lectores.

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