PUEBLA EROTICA

El erotismo en la catedral

Para quienes piensan que Puebla es la capital de la mojigatería, la pacatería y el formalismo tengo que decirles que, hasta donde sé, están equivocados. Poca gente tan amable y cariñosa, tan falta de ceremonias, tan abierta, como los poblanos que he conocido en los días recientes. Vine a Puebla porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pedro Páramo... No. La verdad es que vine a impartir un taller de cuento erótico en la Sociedad General de Escritores de México y he de decir que si no encontré a 25 genios, sí me topé con un grupo de personas entusiastas cuya edad varía desde los 18 a los 70 años y que escribe con vandálica felicidad. Bastó una sola sesión --¡de casi cuatro horas seguidas que soportaron heroica y entusiastamente como si no estuvieran oyendo al insoportable de MT, sino al Santo Papa! Y la verdad es, que me perdonen, este santo papa es soberanamente aburridor e inexpresivo. Desde la primera sesión del taller chicas y chicos de todas las edades se soltaron no solo el pelo. Lástima que las sesiones son sólo teóricas, pues haber hecho sesiones prácticas del taller de erotismo habría implicado rentar un breve hotelito. De modo que nos limitamos a escribir. Y a fe de fray Budha he de decir que salieron textos muy interesantes, profundos, agresivos, divertidos, oníricos y hasta tortas cubanas se exhibieron. No voy a individualizar por ahora. Apenas llevamos dos sesiones y ya se cayeron casi todos los pudores. Decía que me han tratado muy bien. Entrevistas en periódicos, radio, blogs, cenas, desayunos, comidas. En las entrevistas he dicho mis habituales barbaridades --todas bien meditadas-- y di formulas para disfrutar de la crisis mundial y salir santificados al otro lado.
No sé si hay otra Puebla, pero la mía no es ni pacata ni egoísta ni cerrada. En la mía hay una de las mejores revista literarias de Latinoamérica: Crítica, dirigida por Armando Pinto. La editorial que publica los libros más hermosos de México: Educación y Cultura, que dirige Ricardo Moreno Botello. En la mía está la entusiasta Beatriz Meyer y su Sogem, muy bien organizada y activa. Novelista ella de buena estirpe y autora, coautora con su poeta amado PIM. En mi Puebla habita el polémico Pedro Ángel Palou, a quien conozco sólo como escritor y persona, no como funcionario, autor de varias novelas espéndidas y de ese poema novelístico llamado Cuahutémoc... Y no hablo de lo que no me consta. Y en mi Puebla ahora hay limpieza: calles barridas, mucha gente trabajando, parques hermosos, edificios remozados. Pregunté: ¿Qué está pasando en esta ciudad, antes tan sucia? Me respondieron: Ahora tenemos una alcaldesa que quiere tener la casa limpia. Entendí. Tenía que venir una mujer a poner orden. Y verifiqué que el título del próximo libro que voy a publicar ---precisamente en Educación y Cultura de Puebla-- está muy bien puesto: se llama El imperio de las mujeres: Cuentos en lugas de hacer el amor. El mundo saldrá del hueco cuando aceptemos el imperio de las mujeres... Y conste que hay quien afirma que soy más machista que Rubem Fonseca. (Seguiré informando).
------------------------------------------------Y un día después: los asistentes al taller siguen escribiendo. Para mañana tendrá cada uno el relato de una noche de amor CON TODOS SUS DETALLES. Y el sábado por la tarde haremos un acto histórico en la ciudad de Puebla, que cuenta con una iglesia por cada uno de los días de año. Leeremos públicamente en el parque central 25 cuentos eróticos. (Seguiré informando).
___________________________________Y otro dìa después: los asistentes al taller de cuento erótico se sueltan el pelo, particularmente un integrente que me ofreció un cuento "pornográfico" casi en secreto. Omito su nombre. No es pornográfico: es un excelente cuento en el que se relata lo que es una realidad estadística irrefutable: gran parte de las mujeres de Latinoamárica han sido violadas. En el caso de este cuento hallo grandes valores: no sólo está bien escrito, sino que hay un relato verosímil y conmovedor de un abuso. Después, la narración de la recuperación de una sexualidad sana, gozosa, abierta. La repersión ha hecho que se confunda lo que es pornografía y erotismo en este país y en muchas otras partes. Disfrutar del erotismo es muchísimo más sano que ir a misa todos los domingos. A propósito de este tema di dos entrevistas que sin duda van a levantar polvo. Afirmé lo siguiente: si los curas no se masturban, tienen sueños húmedos, y no creo que sueñen con la virgen santísima sino con las inocentes que llegan a confesarse con falda corta. Y si no tienen sueños húmedos es porque no son humanos. La entrevista podrán hallarla arriba de esta entrada. En Puebla --la ciudad de las 365 iglesias-- habrá una lectura pública de los cuentos eróticos de los asistentes al taller. Precisamente frente a la catedral. Eso será el sábado a las cuatro de la tarde. (Seguiremos informando. Adelante, cambio y fuera).

Marco Tulio Aguilera