El primer ejemplar de mi novela La insaciabilidad y lista de mis libros del 2014

Filmación de la apertura del primer paquete de ejemplares de mi novela La insaciabilidad


Libros de 2014: los leídos y los descartados
Este año leí varios buenos libros y abandoné otros:
La novela Miga de pan del colombiano Azriel Bibliowics, excelente.
Uno libro de William Ospina no me interesó nada y lo abandoné. Hasta se me olvidó el nombre. Y conste que he celebrado altamente sus novelas del Amazonas.
Doble filo de Mónica Lavín, lo abandoné a la 3a página.
La tumba de Herbert, muy buena novela.
Martillo, de mi amigo 
Alejandro Hermosilla Sanchez, iba bien pero algunas incorrecciones en la escritura me hicieron abandonarla (una pena no poder haber escrito una buena reseña, a él, que escribió un magnífico artículo sobre mi Historia de todas las cosas).
Trancapalanca de 
Elmer Mendoza Valenzuela, me pareció muy irregular, con un par de cuentos legibles (dice Elmer que soy un cabrón porque digo mis verdades sin rubor).
El reciente premio Alfaguara, de Jorge Franco, superficial, agradable, poco literario, flojo.
El Premio Anagrama de Enrigue, frío, típico producto FONCA. (y Enrigue mismo, un hígado).
La novela de sobre los judíos en Varosvia, de 
Pedro Palou, buena.
La luz difícil, de Tomás González, buena.
El libro de las maravillas, de Marco Polo, extraordinario.
Negra, de Wendy Guerra, buena
Lady Masacre, de mi amigo Mario Mendoza. No la pude terminar, escritura apresurada y análisis sociales superficiales. Con un buen capítulo (en el manicomio)
La soberbia juventud, del chileno Simonetti, buena
Dos novelas del argentino Kohan, me aburrieron
Una novela de 
Tatiana Goransky, no me interesó 
Esperando a los bárbaros y Verano, interesantes (Infancia, floja: las tres de Coetzee)
La literatura extrema de Aguilera Garramuño (interesante porque se ocupa de mi amigo MT)
La falsa liebre, novela de Fernanda Melchor, buena con caídas
1Q84, de Murakami, la abandoné a la mitad, me parece que llena páginas y páginas sin rumbo.
La insignificancia, de Kundera, flojísima.
La misa ha terminado, de Gardeazábal, interesante pero escrita con las patas 
El mundo de aquí de Beatriz Meyer, buenísima
Plegaria por un papa, de Rosero, ni la compré, no me interesaba
La carroza de Bolívar, de Rosero, mediocre
Los ejércitos, excelente, así como En el lejero, bellísima (de Rosero estas dos)
La amante del guetto, de 
Pedro Palou, buena
Cuentos de conjuros y amanuenses, de Jorge Arturo Abascal, muy buena
Al fondo se escucha el océano, de Samperio, y Desterrados, de
Eduardo Antonio Parra, junto con el libro de cuentos de Beatriz Meyer, los mejores cuentos mexicanos que leí.
El orgasmógrafo, de Serná, parecen cuentos de principiante, de quien fue uno de los mejores cuentistas mexicanos
El misterio de la orquídea, de Elmer Mendoza, flojo


Marco Tulio Aguilera

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