Contra Botero, Semana Santa y otros asuntos


LOS GORDOS DE BOTERO EN XALAPA

1. Fui a visitar la exposición de cuadros de Botero que llegó con mucho estruendo a Xalapa. Verifiqué lo que por años he pensado: lo de Botero no es arte sino comercio vil, triste, pobre y elemental. Si se trataba de dedicarle una exposición a la violencia en Colombia no creo que se haya tocado ningún nervio, ninguna esencia. Los gordos de Botero son inexpresivos, redondos y planos, más parecen globos de feria que personajes o modelos de algo. Los pechos de las mujeres son bolas pegadas al torso. Los rostros se repiten una y otra vez. ¿Qué sentido hay en todo eso? ¿Es acaso comparable, aunque sea por contraste con los personajes flacos y lánguidos del Greco? Jamás. Botero no vale más de un párrafo, de modo que ¡fin! A otra cosa. En Colombia hay pintores de una calidad pasmosa. Caballero (cuyo Desnudo masculino estoy reproduciendo), en mi opinión, está a la altura de un Rembrandt o un Da Vinci. ¿Quién conoce a Luis Caballero fuera de los círculos de entendidos?
2. Durante estas vacaciones he intentado releer algo de Pitol para documentar mis opiniones. Llegué a la página 60 de El desfile de amor y me vi obligado a suspenderlo pues algo más interesante se interpuso: El corazón de las tinieblas, de Conrad, traducido por el mismo Pitol. He avanzado unas páginas en El mago de Viena: interesante, inteligente, se nota que Pitol ha leído bien a Borges y Alfonso Reyes (a quienes cita con frecuencia). He estado escribiendo, reescribiendo una versión breve de mi novela ambientada en la Amazonia colombiana. Tiene 63 páginas (otras versiones tienen 85, 105, 240 y 350). Todas las versiones me gustan y las considero publicables. Diré lo que no dice ningún escritor: por esta versión espero recibir 40 000 dólares. ¿Optimismo? Quizás. Ya saben mis lectores que no me mido en cuanto a espectativas. Si no consigo los 40 000, por lo menos habré escrito algo que me gusta mucho.
3. He estado escribiendo también una novela que se sale por completo de mis ambientes y personajes: se trata de la vida de una escritora dark, drogadicta, megalómana, un poco chiflada. Poco puedo decir de este texto, excepto que es totalmente experimental, extravagante e incluso algo repugnante.
4. Además de lo anterior no he hecho otra cosa que jugar básquet, pintar mis muebles de pino crudo, dormir mucho.
5. Recibí un hermoso y grande cheque por los derechos de autor de El pollo que no quiso ser gallo, edición mexicana: todo se fue en pagar la tarjeta de crédito, pagar las letras del coche de mi hijo H (ya no pudo seguir pagándolo debido a la crisis y a otros problemas, de modo que casi obligado ahora manejo un Polo del año pasado y le he dejado a H mi querida Explorer Eddie Bauer viejita).. y de nuevo he quedado en ceros... Pero faltan los huevos que ponga mi pollo en otros países. Ningún otro libro mío ha tenido tantas ventas. Ni siquiera Cuentos para después de hacer el amor, que ya lleva varias ediciones en varios países.

Marco Tulio Aguilera